
Nueve y cuarto de la noche del miércoles 19 de agosto, me dirijo hacia el Teatro Auditorio Felipe VI (Estepona, Málaga) para presenciar la obra de teatro-monólogo “Dos hombres solos sin punto com ni na”.
Manolo Medina junto con Javier Vallespín interpretan a un amo de casa con amaneramiento y un marcado acento andaluz, y a un treintañero de Antequera (Málaga) que lucha contra el murmullo de vecinos y amigos que piensan que son pareja.
Si hablásemos de números, “Dos hombres solos sin punto com ni na” lleva más de una década sobre los escenarios de todo el país, aproximadamente siete años representando la obra en el teatro Alameda de Málaga y los protagonistas tan sólo llevan dos años compartiendo escenario. Esto se refleja en plena actuación cuando sus propias carcajadas interrumpen la conversación, lo que a veces desconcierta al público.
Sin duda alguna lo mejor de las dos horas y media prometidas (que acabaron siendo tres) fueron los monólogos que los actores sobre el escenario, de forma individual, hicieron tras descubrir que tenían público en casa; lo que consiguió que cada uno de los espectadores en la sala se levantara a aplaudir cuando acabó la función.
El nombre de la obra hace referencia a cómo el cuarentón de la pareja de compañeros de piso intenta crearse una página web. Algo que no se explota durante la obra exceptuando un par de minutos de dialogo entre los protagonistas.
Las carcajadas más audibles, desde luego, se dieron cuando la función llegaba a su fin y Javier Vallespín subió a cuatro personas de entre el público al escenario y Manolo Medina se encargó de ponerles en ridículo ante el resto de espectadores los cuales se reían, probablemente, orgullosos de no haber sido ellos los seleccionados.
Es una obra para ir sin prejuicios y mucho menos, si eres de Cuenca.
Maria Emebe

