Estepona, peor que nunca

Día a día crece el número de ciudadanos que opinan que Estepona está peor que nunca. Y la verdad es que razones y argumentos no les faltan.

Hace unos días conocíamos que en Estepona hay 8.712 parados. Cabe recordar que, en este aspecto, nuestra localidad tocó techo en febrero de este mismo año, cuando la cifra de desempleados alcanzó los 9.500 parados. Igualmente, desde mitad del año 2008, el paro se ha multiplicado casi por tres en nuestra ciudad. Además, alguna responsabilidad tendrá en este asunto el alcalde, cuando en Andalucía la tasa de paro supone el 28, 5 % de la población activa, en la provincia de Málaga alcanza el 28,3 % y sin embargo en Estepona la cifra de paro supera el 40% de la misma.
A este drama del paro hay que sumarle el continuo deterioro de las finanzas locales. Cuando Valadez llegó a la alcaldía, hace ya dos años y medio, se encontró con más de 32 millones de euros en las arcas públicas. Pero nuestro máximo regidor, posiblemente por incapacidad o tal vez por ignorancia, pensó que podía vivir de las rentas y no tomó las medidas necesarias para afrontar la nueva situación de crisis que se avecinaba. Como consecuencia de ello, el caos económico es hoy de tal magnitud que varios Concejales de Hacienda han dimitido por discrepar de la política económica del alcalde y hasta la Interventora Municipal ha pedido el traslado a otra ciudad. Sin embargo, de manera irresponsable, se contrata a cargos de confianza política que cobran más de 60.000 euros al año, se abonan todos los meses productividades millonarias y se malgasta el dinero público en la construcción de un carril-bici que ha desatado todo tipo de críticas entre los vecinos. Y todo ello cuando se han aumentado los impuestos de manera abusiva y de manera ilegal, provocando que más de 6.000 personas se manifestaran por las calles.
Por otra parte, la seguridad ciudadana se ha deteriorado hasta niveles inauditos. Valadez ha cambiado tres veces de Concejal de Seguridad Ciudadana, ha cerrado la Escuela de Seguridad, ha desmantelado las cabinas policiales y se ha enfrentado a los policías, que se quedaron hasta sin gasolina para los vehículos. Con esta política, el resultado estaba cantado: hemos pasado de ser una de las poblaciones más seguras de la provincia a la más insegura, con continuas oleadas de robos en viviendas, en comercios, en el polígono industrial, en colegios, en el extrarradio e incluso en algunas iglesias. Hasta el fiscal jefe de Málaga ha reconocido que Estepona se salía de la tónica de otros municipios que han visto reducidos sus delitos, como es el caso de Marbella o Málaga, e informaba que nuestra localidad había sufrido un aumento de 1.788 delitos en el último año.
Igualmente nuestra localidad, en algo más de dos años, ha pasado de ser una ciudad limpia y hasta premiada con la escoba de oro, a estar más sucia y abandonada que nunca. Además, para más INRI, los jardines, zonas verdes, parques, calles, aceras y plazas sufren una dejadez tan evidente que la indignación de las asociaciones vecinales es cada día mayor.
Del mismo modo, en estos dos últimos veranos, nuestras playas han dado la imagen más lamentable que se recuerda, cuando estas representan un atractivo esencial para nuestros turistas y visitantes. Las criticas han sido tan palmarias que a nadie ha pillado de sorpresa que hayamos perdido la Bandera Azul de la Playa del Padrón, cuando costó años de esfuerzo conseguirla.
También, en poco más de dos años, hemos pasado de ser noticia porque se realizaban en nuestra ciudad grandes eventos culturales o deportivos y nos visitaban los Reyes de España o Maradona, a ser noticia nacional porque los colegios se quedaron sin papel higiénico o porque se ha querido eliminar a una Banda de Música que se creó hace ya más de cien años y que es una de la mejores de Andalucía.

En definitiva, con este panorama tan desolador, a nadie le sorprende que la mayoría de los ciudadanos piensen que Estepona está peor que nunca, que señalen a Valadez como el máximo responsable de este desaguisado y lo califiquen como el peor alcalde de la historia de Estepona, cuando además ha dejado de lado los grandes proyectos que hubiesen relanzado nuestra economía y creado cientos de empleos, como el Hospital de Alta Resolución, el Teatro, los nuevos complejos deportivos que estaban en marcha o el Centro Comercial y de Ocio.