Es más que evidente que Estepona va de mal en peor. Lamentablemente, la seguridad ciudadana no se ha salvado de ese deterioro general y los niveles de inseguridad que sufrimos los ciudadanos son cada día más elevados, con continuas oleadas de robos en las viviendas, en los comercios, en el polígono industrial, en colegios, en el extrarradio, en los campos e incluso en algunas iglesias.